martes, 14 de abril de 2009

Motivo de la cabecera


Para este mes de abril he elegido una estampa del templo de Venus y de Roma, una edificación religiosa de tardía construcción (Se edificó bajo el gobierno de los emperadores Adriano y Antonino Pío entre los años 121 y 141) y en la actualidad se conserva en buen estado, pese a la incuria, el incendio que sufrió a principios del siglo IX, y a su reciclaje como iglesia, llamada en un principio Santa María Nova, y en 1615 bautizada como Santa Francesca Romana. Como curiosidad decir que se construyó sobre los restos de el fastuoso palacio de Nerón, la Domus Aurea, y que durante su construcción el arquitecto favorito de Adriano, Apolodoro de Damasco, se burló del afán por construir del emperador, quien le condenó al exilio y fue ejecutado. Además, durante la Edad Media, fue utilizado al igual que muchos edificios romanos como almacén de materiales: Honorio I le despojó de sus tejas de bronce doradas para la primitiva basílica de San Pedro y en el siglo XV era usado como cantera de mármol.

A esta fotografía la he acompañado de un poema del poeta y dramaturgo español del Siglo de Oro Francisco de Quevedo y Villegas titulado "A Roma sepultada en sus ruinas", en el que las ruinas de Roma son aprovechadas como el símbolo barroco de la decadencia. ¡Roma resurgens!



Buscas en Roma a Roma ¡oh peregrino!

y en Roma misma a Roma no la hallas:

cadáver son las que ostentó murallas

y tumba de sí proprio el Aventino.


Yace donde reinaba el Palatino

y limadas del tiempo, las medallas

más se muestran destrozo a las batallas

de las edades que Blasón Latino.


Sólo el Tibre quedó, cuya corriente,

si ciudad la regó, ya sepultura

la llora con funesto son doliente.


¡Oh Roma en tu grandeza, en tu hermosura,

huyó lo que era firme

y solamente lo fugitivo permanece y dura!

3 comentarios:

  1. Muy hermoso el poema. Muy bueno el Blog. Te invito a navegar por el mio:

    www.saberhistoria.wordpress.com

    ¡Saludos!

    ResponderEliminar
  2. Aunque Roma es y será siempre imperecedera, con poemas como este de Quevedo, una joya, aún más.
    Bonita entrada.

    ResponderEliminar
  3. Por la parte del antiquarium del foro se conserva la hexedra que da la espalda a ésta que se ve en tu foto (Venus se alojaba en una de ellas, y en la otra Roma), pero para mi desesperación, no he conseguido nunca poder entrar en el antiquarium y verla, pues dicen que se conserva bastante bien. Has elegido una combinación preciosa, siempre me ha impresionado mucho el poema de Quevedo, sobre todo el último verso, donde se afirma que sólo lo fugitivo queda. Aunque sé que se refiere al Tíber, me gusta pensar que hay algo más en el fondo de ese verso. Saludos cordiales.

    ResponderEliminar