viernes, 17 de abril de 2009

"Hecho para vencer. Su belleza es su mecánica" Anuncio de Renault 4 en 1985

Las luchas acontecidas en el Coliseo romano deben estar muy presentes en el imaginario popular, ya que si se investiga un poco en Youtube y en otras plataformas de vídeo se descubre que este recurso ha sido ampliamente utilizado en en la publicidad y que los spots de este tipo son legión. Es el caso de este anuncio del utilitario Renault 4 proyectado en la década de los 80 y cuyo eslogan reza "Hecho para vencer. Su belleza es su mecánica"; presentándonos una lucha entre diferentes y extraños coches, quienes a semejanza de los antiguos gladiadores, se enzarzan en la lucha hasta alcanzar la muerte en la arena, quedando naturalmente el Reanault 4 como único ganador. Como apunte final decir que la estética de los coches está inspirada en la película apocalíptica y futurista Mad Max, protagonizada por Mel Gibson y estrenada en 1979.



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martes, 14 de abril de 2009

Motivo de la cabecera


Para este mes de abril he elegido una estampa del templo de Venus y de Roma, una edificación religiosa de tardía construcción (Se edificó bajo el gobierno de los emperadores Adriano y Antonino Pío entre los años 121 y 141) y en la actualidad se conserva en buen estado, pese a la incuria, el incendio que sufrió a principios del siglo IX, y a su reciclaje como iglesia, llamada en un principio Santa María Nova, y en 1615 bautizada como Santa Francesca Romana. Como curiosidad decir que se construyó sobre los restos de el fastuoso palacio de Nerón, la Domus Aurea, y que durante su construcción el arquitecto favorito de Adriano, Apolodoro de Damasco, se burló del afán por construir del emperador, quien le condenó al exilio y fue ejecutado. Además, durante la Edad Media, fue utilizado al igual que muchos edificios romanos como almacén de materiales: Honorio I le despojó de sus tejas de bronce doradas para la primitiva basílica de San Pedro y en el siglo XV era usado como cantera de mármol.

A esta fotografía la he acompañado de un poema del poeta y dramaturgo español del Siglo de Oro Francisco de Quevedo y Villegas titulado "A Roma sepultada en sus ruinas", en el que las ruinas de Roma son aprovechadas como el símbolo barroco de la decadencia. ¡Roma resurgens!



Buscas en Roma a Roma ¡oh peregrino!

y en Roma misma a Roma no la hallas:

cadáver son las que ostentó murallas

y tumba de sí proprio el Aventino.


Yace donde reinaba el Palatino

y limadas del tiempo, las medallas

más se muestran destrozo a las batallas

de las edades que Blasón Latino.


Sólo el Tibre quedó, cuya corriente,

si ciudad la regó, ya sepultura

la llora con funesto son doliente.


¡Oh Roma en tu grandeza, en tu hermosura,

huyó lo que era firme

y solamente lo fugitivo permanece y dura!

domingo, 12 de abril de 2009

Anuncio Pepsi (Beyoncé, Pink, Britney y Enrique Iglesias)

Aunque no soy muy amigo de los anuncios que utilizan una pseudobase histórica para vender sus productos, navegando por Youtube he encontrado este multimillonario spot de la compañia estadounidensePepsi emitido hace ya tres años y ambientado en la época del Imperio Romano, en el que los cantantes más admirados y conocidos de Estados Unidos (Beyoncé Knowles, Pink, Britney Spears y Enrique Iglesias) aparecen personificados como tres gladiadoras y un emperador romano respectivamente. La letra del anuncio es la canción de Queen We will we rock you.

sábado, 11 de abril de 2009

El extraordinario viaje del liberto Sirio

Sirio Valerio contempló con aire satisfecho y una pose de ligera arrogancia el triclinium principal de la villa. Iba a ser una jornada muy larga pensó para sus adentrod con disgusto. Esclavo manumitido desde hace cinco años por la gracia de su antiguo señor, Sirio distaba mucho de conservar la esbelta figura que en su juventud volviera loco al padre de su actual patrón, quien gustaba de acariciarles su tersa y morena piel mientras le susurraba obscenos versos. En los jardines y ninfeos, en las piscinas y termas de su gigantesca villa al sur de Neapolis, las convecciones morales se disolvían, y entre el perfume de exóticas plantas se amaban. Los roles y situaciones cambiaban, se movían, rotaban,... Un día, Sirio era un sonrojado Patroclo amado por un fornido Aquiles; otro día, entre los pegajosos perfumes emanados de los pebeteros y a la tenue luz que se colaba entre las telas de una exótica tienda, el esclavo era Hefestión abrazado a un Alejandro Magno, este tan solo con una barroca coraza que reproducía sus victorias pasadas; y ya en los últimos años de la vida de su amo, cuando una sucesión de médicos hipocráticos, astrólogos caldeos y sacerdotes de Isis entraban y salían de manera diaria por las puertas de la villa sin que ninguno pudiera hallar cura a la enfermedad respiratoria que aquejaba a su amo, éste solamente se conformaba con alejarse en su liburna particular al centro de la laguna, artificial de su villa donde a su amante cual Antínoo con Adriano en el Nilo solo le pedía que le satisficiera con el rasgueo de la citara. Pero al final todo se acaba y en el caso de la vida de su amo, este paseo con Caronte fue acompañado por la expulsión de numerosas flemas enrojecidas por su boca y por una sucesión de estertores en busca del aire cada cual más horrible que el anterior, similares a los sonidos que según le habían contado los marineros del puerto de Ostia emitían algunos agujeros en la tierra allá en las lejanas tierras de los hiperbóreos.


Sus reflexiones se vieron de repente interrumpidas por el repiquiteo de varias de sus queridas y carísimas cucharas de bronce por los enceradas baldosas a su espalda y al instante un gritito de gato asustado. Con un gesto de furia en la cara, pues Sirio además de no soportar a los presumidos sacerdotes odiaba la incompetencia de los siervos bajo su mando, se volvió hacia la persona causante de este desaguisado.

(Continuará....)

viernes, 10 de abril de 2009

Castro de las Cogotas (Avila, España)

Panorámica del castro de las Cogotas

Conocido desde 1876, el Castro de las Cogotas, situado en la localidad avulense de Cardeñosa, fue excavado entre 1927 y 1931 por el arqueologo turolense Juan Cabré, sirviendo para para definir la culturas arqueológicas de la prehistoria en el centro peninsular: la decisiva etapa de Bronce final (1200-850 a.C.), y la ocupación de la Segunda Edad de Hierro (450-50 a.C.), periodo al que pertenecen el grueso de los testimonios visibles. El yacimiento ha sido objeto de trabajos más recientes, debido a la construcción del pantano epónimo que inundo varias zonas del mismo.
Recreación de la supuesta entrada al castro de las Cogotas

La población aborigen de los distintos pueblos que habitaban el centro y norte de la Península Ibérica antes de la llegada de los romanos habitaba asentamientos defensivos llamados castros u oppida. Empezados a habitar desde el siglo VI a.C., estas edificaciones militares se caracterizan por carecer de calles que formen ángulos rectos, llenos de construcciones de planta casi siempre circular, su situación en emplazamiento elevado, y su aprovechamiento de las defensas naturales de un cerro o resalte geográfico al que fortifican con una potente muralla que comprende a las viviendas.

Toros de Guisando (El Tiemblo, Alava)

El pueblo prerromano vettón, que ocupó las actuales provincias de Salamanca, norte de Cáceres, Ávila, Zamora y Toledo, fue uno de los pueblos más destacados y especializados en la erección de este tipo de estructuras, lo que nos revela un paisaje sembrado por la hostilidad y la lucha por los recursos naturales, previo al uso militar con la invasión de Roma. Junto al castro de las Cogotas que domina el valle de Ámbles sobre el río Adaja y que recibe su nombre de los berrocales de granito que caracterizan el paisaje de esta zona, sobresalen los castros de Ulaca, en Soloancho, El Raso de Candelada o la Mesa de Miranda en Chamartín de la Sierra. La imagen representativa de este pueblo eminentemente ganadero son las esculturas de Verracos, bóvidos o cerdos de , piedra tallados en granito como símbolo, marca territorial o estela funeraria, cuyo conjunto más destacado son los toros de Guisando, situados en la también localidad avulense de El Tiemblo.


Guerrero Vettón de la Coraja
Procedente del Castro de la Coraja, Aldeacentenera, (Cáceres).
Museo Arqueológico de Cáceres.



Embalse de las Cogotas

A partir de los siglos IV-III antes de nuestra era se percibe una fuerte transformación en la fisonomía de estas comunidades indígenas. Se elevan recintos protegidos por fosos, murallas pétreas, torres y campos de piedras para dificultar el avance de la infantería y caballería enemigas. El castro de las Cogotas no escapa a esta influencia, manifestándose en la erección de dos murallas ciclopéas guarnecidas por bastiones y piedras hincadas ante sus entradas. La más interior guarda en su interior a la acrópolis y a las viviendas pertenecientes a los miembros de la élite del poblado, y por tanto la parte del poblado más elevada y difícil de conquistar por unos hipotéticos invasores, mientras que el otro círculo de fortificaciones abarca 15 hectáreas de terreno, permitiendo guardar en él numerosas cabezas de ganado en épocas de razías fronterizas o asedios. Este último círculo de murallas, situado al sur, se dedicó a actividades comunales, sea el caso de ferias de ganado y mercados, además de albergar en su interior una fragua, un basurero y una alfarería. Se ha calculado que pudo albergar a unas 250 personas. Son murallas compuestas por un doble muro de mampostería en seco con un relleno que en ocasiones superan los diez metros de espesor. Asimismo hay que destacar en el exterior de la población, concretamente a unos 250 metros de las murallas, la presencia de una necrópolis de notable extensión compuesta por más de 1400 tumbas divididas en 4 zonas claramente diferenciadas, quizá debido a la pertenencia de los enterrados a diferentes clanes.


Mapa del Castro de las Cogotas

Vídeos


Ubicación


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Para + información:

● El castro de las Cogotas en Celtiberia.net, Avila Turismo y Wikipedia
● Más fotografías del Castro de las Cogotas

lunes, 2 de marzo de 2009

Guerra Química en Tiempos del Imperio Romano

Un investigador de la Universidad de Leicester ha identificado lo que parece ser la evidencia arqueológica más antigua de armamento químico, remontándose nada menos que a tiempos del Imperio Romano.

Simon James, arqueólogo de la Universidad de Leicester, ha presentado indicios de que una veintena de soldados romanos, encontrados en una antigua mina asediada en la ciudad de Dura-Europos, Siria, fallecieron no como resultado de una estocada con espada o de un lanzazo, sino asfixiados.

Dura-Europos, ciudad a orillas del Éufrates, fue conquistada por los romanos, quienes entonces instalaron allí una gran guarnición de tropas. Alrededor del año 256 d. C., la ciudad fue sometida a un feroz asedio por parte de un ejército del emergente Imperio Persa-Sasánida. La dramática historia ha sido reconstruida exclusivamente a partir de restos arqueológicos, pues ningún texto antiguo la describe. Las excavaciones en el área comenzaron en la década de 1920 y se prolongaron durante la de 1930. Sin embargo, no todo fue descubierto entonces ni mucho menos. Al ser reanudadas las excavaciones en años recientes, han acabado dando como resultado varios descubrimientos espectaculares.

Los sasánidas emplearon todo el arsenal de técnicas de asedio antiguas para superar las defensas de la ciudad, incluyendo excavación de minas para vencer sus murallas. Los defensores romanos respondieron abriendo "contraminas" para rechazar a los atacantes. En una de esas estrechas y bajas galerías subterráneas, se encontró, en la década de 1930, un montón de cuerpos, de cerca de 20 soldados romanos todavía con sus armas. Recientemente, mientras James trabajaba en el yacimiento arqueológico, reexaminó la "escena del crimen" tratando de averiguar la causa de muerte de estos soldados, y cómo llegaron al lugar donde fueron encontrados.

A juzgar por los cadáveres, parece claro, tal como señalan los arqueólogos, que cuando mineros y contramineros se encontraron, los romanos perdieron la escaramuza. Un análisis cuidadoso de la disposición de los cuerpos demuestra que estos fueron apilados intencionadamente contra la boca del túnel romano, usando a sus víctimas para crear una barrera de cuerpos y escudos, paralizando así el contraataque romano mientras prendían fuego a la contramina, colapsando la galería, lo que permitió a los persas proseguir con su operación de avance subterráneo. Esto explica el por qué se encontraron los cuerpos en esa posición. ¿Pero cómo murieron? Matar a 20 soldados en un espacio con menos de 2 metros de altura o anchura, y de cerca de 11 metros de longitud, requería de los persas una fuerza de combate sobrehumana, o bien algo más insidioso.

Los hallazgos realizados en el túnel romano revelaron que los persas emplearon betún y cristales de azufre para quemarlo. Cuando ardieron, tales materiales produjeron densas nubes de gases asfixiantes.

Los persas debieron oír a los romanos mientras excavaban el túnel de contraataque, y prepararon una peligrosa sorpresa para ellos. Los arqueólogos creen que los sasánidas colocaron braseros y fuelles en su galería, y cuando los romanos abrieron un boquete, los sasánidas vertieron la mezcla de productos químicos y bombearon nubes de humo sofocante dentro del túnel romano a través del agujero. La partida de asalto romana quedó inconsciente en cuestión de segundos, muriendo pocos minutos después.
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